Volverán las oscuras golondrinas, más bien no

Publicado el 27 septiembre, 2014 · Publicado en Comercio Electrónico

Nosotros tenemos la suerte de poder reunirnos con bastantes empresarios y autónomos.

Muchos de ellos son comerciantes tradicionales de los «de toda la vida», y una de las principales apreciaciones que nos repiten constantemente es que el cliente ha cambiado mucho, pero que a la vez quiere lo mismo que siempre han querido todos los clientes: ser atendido y aconsejado por profesionales al mejor precio posible.

La diferencia con el comercio de estos años de atrás es que actualmente internet hace posible un alto conocimiento del producto por parte del consumidor, a veces mucho más profundo que el que tiene el propio comerciante. De la misma manera le permite conocer el precio de un producto en veinte tiendas distintas casi sin esfuerzo. Gracias a los smartphones, incluso es posible comparar precios durante el proceso de compra. Dos herramientas muy poderosas que el cliente tiene a su disposición y de las que no disponía hace unos años.

La mejora de las infraestructuras facilita ir a hacer shopping en Madrid (o en Londres) en el Puente de la Inmaculada desde cualquier sitio a un precio más que razonable. Las calles Preciados o Callao están más cerca del centro de Córdoba de lo que nunca hayan estado. Esta actividad que a mi madre yo creo que todavía le cuesta entender, y que su generación no pudo ni plantearse hacer, se realiza hoy muy a menudo. No es infrecuente recorrer 200 km para ir a un IKEA o 50 km para conocer un nuevo centro comercial.

Como otros muchos aspectos, estos cambios son vías de doble sentido y las desventajas hay que transformarlas en ventajas. La actitud de muchos comerciantes de resistirse al cambio no es una opción, de hecho cuanto más tarden en realizar esa transición, será más perjudicial para sus negocios y más caro. En el peor de los casos, supondrá el cierre del negocio. Es evidente que todos no podemos convertirnos en destino de shopping del puente de la Inmaculada, pero sí que se pueden hacer más cosas.

Cuando termine la crisis, esto no va a volver NUNCA a ser como era. La gente va a seguir viajando a Londres o a Madrid a las rebajas, y pudiendo encontrar el mejor precio por internet junto con cinco demos y tres opiniones del producto de gente que ya lo ha probado.

El problema desde mi punto de vista es que este cambio tan importante en el comercio ha sucedido en medio de una espectacular crisis económica, que ha tapado o disimulado la profundidad del cambio. O quizá, con la esperanza de no tener que afrontarlo, hemos preferido pensar que era una crisis, que por muy profunda que sea ya las conocíamos y sabemos que al fin y al cabo son cíclicas.

Los cambios, y más aún los grandes cambios de paradigma, son tan difíciles de afrontar que hay quien simplemente prefiere bajar la persiana antes que cambiar o morir con las botas puestas.

Nuestra agencia de marketing está muy pegada a la cuenta de resultados de nuestros clientes.

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