Ciencia,tecnologia y magia

Publicado el 13 abril, 2009 · Publicado en Otros

Desde hace tiempo leo a Umberto Eco, quizá tuviera quince años cuando leí por primera vez “ el Nombre de la Rosa” . Tan deslumbrado estuve durante años, que en la primera pagina de los libros donde les suelo poner la fecha de compra, firmé con el famoso “Stat rosa pristina nomine………” hasta hace poco.

Desde entonces compro casi todo lo que veo de Eco, con un poco de mala suerte me convierto en otro como el que mató a Lennon, pero en vez de coleccionar “el guardián entre el centeno” , yo con Adso de Melk y compañía.

Estas vacaciones he estado leyendo “ a paso de cangrejo” que es una recopilación de artículos y conferencias, y esta mañana leía un post referido al distinto idioma que a veces hablamos los clientes y nosotros, lo quasi imposible de hacernos entender con un proyecto que sabes bien, que el cliente va a salir mejorado, pero simplemente no lo ve, como si estuviésemos en ondas distintas, y vuelve erre que erre a enterrar pasta en otras cosas. Esta paradoja , la de proporcionar buenos resultados, pero que el que te paga, o sea el cliente no lo vea, es muy común en MK y SEO, posiblemente porque estemos hablando de formas de ver el mundo parecidas.

Y Eco me ha dado que pensar con un artículo «ciencia ,tecnología y magia” que es el texto de una conferencia pronunciada en Roma en 2002. En ella pretende diferenciar tecnología y ciencia; y equipara un poco la magia con la tecnología.

A la gente le encanta la tecnología porque independientemente de conocer como funciona algo, aquello da el resultado apetecido.Le doy a la teclita y aquello sale marchando. Es pura magia, sin saber como el conejo sale de la chistera, ¡coño tenemos un conejo.
La ciencia entiende la tecnología como un medio no como un fin, por eso me ha hecho pensar que desgraciadamente nosotros hablamos en idioma Ciencia y nuestros clientes en idioma Tecnología. Y difícilmente nos entenderemos. Quieren que aquello funcionen pero no saben como, te llaman para que lo hagas, pero tampoco te dejan hacerlo. ¡ Ayúdame, pero como yo quiero que me ayudes , no como debes ayudarme!, parece que están diciendo. Tampoco les culpo, ellos son los que se juegan la pasta, su pasta; y las más de las veces los han escaldado.